UNA REINA DE BELLEZA SUMIDA EN EL OLVIDO- Esta es la historia de Damarys Ruiz, la Miss Sucre que pasó a ser mendiga

El mundo de los concursos de belleza suele asociarse con el glamour de las alfombras rojas, los flashes de las cámaras y los desfiles en la pasarela. Sin embargo, muchas son las Reinas de Belleza que más allá del brillo y el glamour, han sido protagonistas de las más impactantes tragedias de una corona.

Muchos la recordarán por su belleza y gracia natural, pues el modelaje era su pasión. Nadie hubiera imaginado que esta hermosa mujer luego de ser finalista en el Miss Venezuela 1973 terminaría en una indigencia que la arrastró a la muerte y dejó su cuerpo abandonado en una morgue, sin que nadie la reclamara.

Nacida en la ciudad de Caracas en el año 1947, Damarys desde muy niña soñaba con ser una modelo reconocida, le apasionaba el mundo de la televisión, la fama y los desfiles. Su vida transcurrió de manera normal hasta que años más tarde, su más grande sueño se haría realidad. Ya con 26 años de edad Damarys Ruiz era portadora de una belleza natural, unas medidas de 84- 64-90 y una estatura de 1,60 cm, algo natural en las modelos y misses de aquella época donde la belleza real era premiada. Fue en el año 1972 cuando le llegó la oportunidad de recorrer el mundo de los reinados de belleza al concursar en el Miss Sucre, concurso en el cual resultó la ganadora. El momento de Damarys había llegado, pues el convertirse en la ganadora del estado oriental le abrió las puertas un año después para ser candidata al magno evento de la belleza nacional. Ese año fue la vigésima edición del certamen que se llevó a cabo en el Club de Sub-oficiales de las Fuerzas Armadas en Caracas el 10 de julio de 1973.

Damaris compitió con otras 15 venezolanas llevando en su pecho la banda del estado Sucre y a pesar de que su participación fue destacada y llegó a la final, no logró ganar aquella noche ya que la corona de la mujer más bella de ese año se la ganó Desireé Rolando, la representante del estado Carabobo. Después de su participación en el Miss Venezuela, la vida de Damarys Ruiz siguió con empoderamiento dentro de la sociedad venezolana en esos años, Recordemos que es bien conocido que el concurso nacional es una plataforma que abre muchas puertas a las mujeres que participan en el mismo; la gran mayoría aprovecha la popularidad que les brinda el concurso para continuar en el mundo del espectáculo convirtiéndose en actrices, animadores y figuras públicas internacionales, en el caso de Damarys, el Miss Venezuela logró que la modelo gozara de los privilegios de la época, siendo una de las mujeres más bellas del país. Era codiciada por millonarios, banqueros y famosos de toda la nación. A pesar de esto, Damarys no se conformó con solo ser modelo, por lo que después de representar al estado Sucre, no quiso elegir el mundo del espectáculo como profesión como hace la gran mayoría de chicas después que finaliza el concurso, ella se preparó con afán en el mundo de las leyes, hasta obtener el título de abogado, que posteriormente la llevó a desempeñarse como fiscal del Ministerio Público en aquel entonces. Pero la vida de esta exreina de belleza le hizo una mala jugada llevándola a un abismo del que no pudo salir nunca más.

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Luego de más de 30 años desde que se conoció su éxito y belleza, los venezolanos volvieron a escuchar su nombre en los principales medios del país. Fue en el año 2005 en el programa de investigación periodística ‘’100% Venezuela’’ transmitido por el canal de la bolita roja,  Televen donde nuevamente vimos el rostro de la Miss Sucre del año 1973, pero esta vez el brillo, glamour y belleza ya no estaban. Aquella belleza sutil y medidas perfectas ahora era una mendiga que deambulaba por las plazas de la ciudad de Caracas. En el reportaje de televisión se le veía exhausta con una larga cabellera blanca, piel tostada por los rayos del sol y ropa ancha donde se le notaba que estaba baja de peso y tristeza de vivir en la calle.

El país se conmocionó al ver a la que una vez fue una hermosa modelo que vivía entre flashes y personas distinguidas de la alta sociedad se había desplomado tras un drama familiar que la llevó a cambiar por completo su estilo de vida. Según cuentan los pocos amigos que tuvo y lo narrado por ella misma, su hermano fue el gran culpable de su fracasada vida, ya que nunca la dejó tener un novio que la valorará además de maltratarla, hacerla pasar hambre y privarla de su libertad. En la entrevista la exreina aseguró que en muchas ocasiones llamó a la policía ante el maltrato de su hermano, pero nunca atendieron a su llamado. En el año 2000, cansada de los abusos y el maltrato que era constante, Damarys decidió huir de su hermano sin tener a donde vivir y sin alguien que le tendiera la mano. Sin embargo, aún es un misterio porque no decidió abandonar a su hermano antes y tratar de construir su vida como abogada. La vida de la exreina llegó a un nivel tan alto de deterioro que pasó sus últimos 15 años en la total indigencia en las calles de Caracas.

De dormir entre sábanas de seda, paso a dormir en los más hostiles cartones que lograba conseguir en las plazas de Caracas donde pasaba sus días luchando contra las adversidades, su único techo en las noches era el cielo, y sus únicos acompañantes “sus recuerdos”, los cuales le venían noche a noche a su mente y que jamás olvidará lo bella que había sido.

El 09 de mayo del año 2015, Damarys Ruiz vio la luz del día por última vez. Murió sumida en la añoranza y en el abandono a sus 68 años de edad por una infección respiratoria, rodeada de la maleza de un parque Venezolano, de allí fue trasladada a la morgue del estado Vargas donde su cuerpo estuvo casi dos semanas ya que por ser una mujer sola en el mundo nadie lo había reclamado, tras circular en los medios la noticia de su descenso, el cuerpo fue retirado por uno de sus hermanos, que no habló a los medios de comunicación. El diario caraqueño Últimas Noticias refirió que su velorio se realizó en una funeraria de la avenida Nueva Granada, y luego fue sepultado. la criolla vivió el paso del brillo y el oropel a la oscuridad, a las lágrimas de la carencia permanente, nunca sabremos cómo fueron sus últimas horas, ni porque nunca intentó salir del abismo donde se encontraba. 

Esta triste historia nos enseña que los lujos y belleza no lo son todo en la vida ya que muchas veces podemos estar en la cima del mundo y de un día a otro todo puede cambiar.

Redacción de TOP VZLA.

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